Mundo Imayina: un lugar donde la magia se hace realidad

En el corazón de Jojutla, Morelos, existe un lugar que parece haber sido arrancado de las páginas de un cuento. Se llama Mundo Imayina y no es un parque temático común: es un refugio de magia, pensado especialmente para que niñas y niños que enfrentan enfermedades graves o terminales puedan vivir momentos de alegría, esperanza y unión familiar. Este proyecto nació del sueño de crear un espacio donde el dolor se apague por unos días, y la imaginación tome el control absoluto.

Levantado en un terreno rodeado por la calidez del clima morelense, Mundo Imayina se extiende sobre varias hectáreas repletas de color, diseño fantástico y accesibilidad total. Cada rincón ha sido creado para que los pequeños visitantes y sus familias se sientan inmersos en un mundo paralelo, donde dragones, hadas y duendes conviven con villas temáticas, carruseles, cines y un parque acuático adaptado. La intención no es solo divertir, sino inspirar fuerza y esperanza.

El proyecto contempla 60 villas temáticas, cada una con su propia historia y decoración, que sirven como hogar temporal para las familias que se hospedan durante su estancia. Aquí no se habla de pacientes, sino de aventureros, exploradores y soñadores que llegan para vivir experiencias irrepetibles. Todo ha sido diseñado pensando en la comodidad y las necesidades de niños con movilidad reducida o que requieren cuidados especiales.

Mundo Imayina no solo es un espacio físico, es el resultado de un esfuerzo colectivo en el que se han involucrado voluntarios, donadores, empresas y autoridades. La idea de que cada villa esté “apadrinada” por una persona o institución es parte de su esencia: generar un puente entre la sociedad y las familias que viven estos retos, permitiendo que la ayuda se transforme en momentos concretos de felicidad.

En este lugar, las jornadas están llenas de actividades diseñadas para estimular la creatividad y la alegría. Desde una caminata hasta el árbol mágico —una imponente ceiba considerada el corazón del parque—, hasta espectáculos temáticos nocturnos, todo está pensado para envolver a los visitantes en una experiencia sensorial completa. Aquí, un simple paseo se convierte en una aventura, y una comida familiar, en un banquete de celebración.

Más que un parque, Mundo Imayina es un santuario emocional. Los días que pasan aquí las familias son un respiro en medio de un camino muchas veces marcado por hospitales, tratamientos y diagnósticos difíciles. La convivencia, las risas y las historias compartidas se vuelven herramientas poderosas para enfrentar el futuro con más fortaleza.

En Jojutla, este lugar se ha convertido en un símbolo de que la esperanza puede materializarse. Mundo Imayina es un recordatorio de que, cuando la sociedad se une por una causa, los sueños más extraordinarios pueden hacerse tangibles. Es, en definitiva, un mundo donde la magia eres tú.