Los recorridos nocturnos de leyendas volvieron al panteón de La Leona, el cementerio más antiguo de Cuernavaca, con una primera función el viernes 16 de octubre. La actividad continuará este sábado 17 y los días 23 y 24 de octubre a partir de las 19:00 horas, en una temporada que, de acuerdo con la información difundida por los organizadores, marca 20 años de esta tradición previa al Día de Muertos en la capital morelense.
La edición 2026 está a cargo de la Cámara Nacional de Comercio, Servicios y Turismo (Canaco Servytur) de Cuernavaca, que confirmó las fechas a inicios de octubre. Los grupos ingresan de manera continua durante la noche y cada recorrido dura alrededor de 40 minutos. En ese tiempo, los asistentes avanzan por los pasillos del camposanto mientras un elenco de 20 actores caracterizados escenifica relatos de terror y misterio vinculados con la tradición oral de la ciudad.
Entre los personajes anunciados para este año figuran Aurora, la Violinista, el Charro Negro y la pequeña Irene, esta última asociada a historias de niños cuyas almas, según el relato popular, permanecen en el cementerio. También forma parte del programa la Dama de los Espejos, quizá la leyenda más conocida del lugar. La narración se atribuye a Josefa Saldaña, una mujer cuya sepultura fue decorada con espejos por voluntad propia y cuyo espíritu, según la versión que se cuenta en Cuernavaca, se aparece entre las tumbas y cerca del acceso principal. Algunas variantes del relato añaden que la mujer sale del panteón por las noches y aborda taxis para pedir que la lleven a la casa donde vivió.
Costo, horario y la veladora como requisito
La entrada tiene una cuota de recuperación de 30 pesos por persona. Alejandro Uribe García, vicepresidente de Turismo de la Canaco Servytur Cuernavaca, explicó que ese dinero se destina al maquillaje, el vestuario, la alimentación y el transporte de los participantes del montaje.
Para ingresar, cada familia o asistente debe llevar una veladora dentro de un vaso de vidrio o de acrílico. La vela sirve para iluminar el trayecto y, al término del recorrido, los visitantes la dejan encendida sobre alguna de las tumbas del cementerio, un gesto que retoma la costumbre de llevar luz a los difuntos en esta época del año.
Aunque las funciones arrancan a las 19:00 horas, no hay una hora fija de cierre: el acceso se mantiene hasta que entra la última persona formada. Uribe García advirtió que, según la afluencia, las jornadas podrían prolongarse hasta las dos o tres de la madrugada. El directivo señaló además que este año se ampliaron las fechas por la respuesta del público y para reducir las largas filas que se registraron en ediciones anteriores. En 2024, por ejemplo, el recorrido en el panteón se concentró en solo dos noches, el 18 y el 19 de octubre. Los organizadores recomiendan llegar con anticipación.
Una tradición que ha cambiado de manos
El formato actual es el resultado de varias etapas. En 2019, la Dirección de Panteones del Ayuntamiento de Cuernavaca organizó las llamadas Leyendas Miquixtli dentro del Festival Cultural Cuauhnáhuac, con recorridos gratuitos en grupos de 30 personas y la prohibición de usar cualquier tipo de luz para no romper la atmósfera del espectáculo. En aquella ocasión se narraron ocho historias, entre ellas la de una mujer conocida como La Leona, La Llorona y la de una niña que, según el relato, se aparecía a los taxistas.
En 2022, el gobierno municipal presentó el regreso de los recorridos bajo el nombre “Micailhuitl, Gran Fiesta de Muertos”, organizado por las regidurías de Turismo y de Servicios. Aquella edición fue gratuita, recibió grupos de 50 personas entre las 19:00 y las 23:00 horas y restringió el acceso a menores de 10 años. Desde al menos 2024, la organización corre por cuenta de la Canaco Servytur Cuernavaca, que en ese año contó con el respaldo del Ayuntamiento y que en 2025 ya cobraba la misma cuota de 30 pesos y pedía a las familias llevar una veladora.
El cementerio más antiguo de la ciudad
El panteón de La Leona se ubica en la calle Libertad de la colonia Carolina, una de las zonas más antiguas de Cuernavaca, a pocos minutos del Centro Histórico. Crónicas locales sitúan su inauguración en 1885; antes de esa fecha, la ciudad no contaba con un panteón civil y los entierros se realizaban en terrenos de la Catedral.
El origen de su nombre es en sí mismo materia de leyenda. Una versión lo vincula con la barranca que bordeaba el terreno, conocida entonces como la Barranca de la Leona. Otra lo atribuye a las figuras de leones en piedra que adornaban fuentes y surtidores de la época. Una tercera, más cercana al relato popular, sostiene que el cementerio tomó el nombre de su primera difunta, una mujer de carácter violento apodada La Leona que vivía en la antigua calle de Zarco.
Además de su peso en el folclore, el panteón resguarda tumbas de figuras de la historia local. Entre las que suelen mencionarse están las de los exgobernadores Manuel Alarcón, Luis Flores y Vicente Estrada Cajigal, la del diputado Domingo Diez y la del futbolista apodado “Coruco” Díaz. Fuera de la temporada de recorridos, el cementerio sigue siendo un punto de reunión para las familias cuernavacenses, que acuden en fechas como el Día de las Madres y el Día de Muertos para limpiar, pintar y adornar las tumbas de sus seres queridos.






